jueves, 18 de junio de 2020

Goyo Correa sobre el Pretil del corredor.

Por: José Gregorio Correa.-

Déjame decirte lo siguiente, porque muy poco tiempo hemos tenido para conversar, pues bastante tiempo ha, que conversábamos mucho: las hijas de Atila que yo vi "escuálidas, largas y pecosas" ciertas veces siguen visitando a su padre. Y él sigue "sentado en la madrugada" y en el poco pretil que queda en los corredores de la casa aún se sostiene y sigue siendo serio. Mejor sería no molestarlo como solíamos hacerlo; sobre todo después de saber de tantos hijos quedados en esas planicies que bien supimos ver en sus relatos.
Realmente, o ficticiamente, que a veces suele ser el mismo espejo, que bueno fue conocer al tipo ese. Evidencia tal conocimiento que la hermandad existe, que seguimos siendo los mismos tipos, los mismos "seres que prolongábamos mesas de trabajo acerca de la poesía en Villa de Cura y luego llegábamos a instalar nuevas mesas en (el Bar) el Barines, en le pretil del rancho, y Ramazzoti era un entendible ponente de los sueños que soñabamos.
Hoy comprobé que sigo siendo un adolescente en busca de emancipación, claro con mis carajitos y mi amor, esos que una vez se hicieron transparentes en el río de lágrimas que corrió en tu casa oyendo a Bonnie Tyler. Claro que te acuerdas.
Un profesor, casi sabio, nos decía, hoy mismo, que una vez tuvo sueños, pero que ya no, que ahora sólo tiene objetivos por lograr. Y al oírlo segui creyendo en sueños. Otro, mucho más joven que yo, expresó que el fulano era "muy humanista" y le dije que su expresión era muy fascista y peligrosa. En fin, hermano, Edgar (Martínez) me lo confirmó: sigo siendo un poco loco: todavía sueño. Y eso ya no me preocupa, mas bien creo que es sano, ¿tú que dices?

Atila, el hombre, acaso ya haya muerto de nuevo, pero el hermano sigue siendo inmortal. Resucita cada vez que lo nombramos. Sigue siendo extraño que los textos dedicados a mi persona, sean tan buenos. Y no es vanidad "El pretil del corredor" es tremendo cuento. ¿Dónde aprendiste a contar así?. ¿Te acuerdas de "Yo soy un tipo" de Massiani. Pero claro a tu sentir y el nuestro. Fuimos magos al alargar noches mezcladas con alba y hambre.

El piso de concreto yo lo vi nacer después de algunos años. Claro tú no. Si vas a la casa, que deberías ir, no lo verás, pero aún quedan alguna grietas debajo de otro piso, y en que no viste las grietas de la tierra por donde los bachacos se paseaban. Me debes esta: un litro de anís, cigarrillos, música, amistad y alguien más para celebrar el afecto. No traigas automóvil, para andar como siempre anduvimos y puedas quedarte. Tómate un tiempito para seguir viviendo como alguien normal.

Al cuento lo que le falla es un buen remate, creo te apresuraste a terminarlo, Piñango y el Zurdo deberían conocer el pretil del corredor.
Aquí en San Sebastián, en esa casa (del Ateneo) por la que tanto diste, tenemos una Muraliteraria, inspirada en los texto que escribimos en el zaguán, en sus paredes. Te acuerdas: "Recojo fondo para pobres de amistad (y sonrisas)". Allí pondré tu poema y Atila volverá a vivir como siempre ha estado vivo, en la hermandad.
Te envío una copia de la producción de José Enrique Hernández, un pana, poeta al fin, que compone y escribe canciones. Y como poeta al fin describe situaciones, lugares, que todos vivimos. Oíd y mándame una reflexión, después beberemos.

           Saludos.
                                         Goyo Correa.-
                                          27-05-2005 



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